El humanismo promovía la entronización del
ser humano, no solo como elemento indispensable en torno al cual giraba la vida
social, sino también como centro del universo.
Dándole énfasis en la responsabilidad del
propio hombre para darle sentido a su vida, sin recurrir a la existencia de un
mundo trascendental o un Dios.
Como consecuencia se considera al hombre como
centro y medida de todas las cosas. Desde un punto de vista filosófico el
humanismo es un actitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la
persona. Uno de sus principios básicos es que las personas son seres racionales
que poseen en si mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien.
La
evolución es el proceso por el que una especie cambia con el de las
generaciones. Dado que se lleva a cabo de manera muy lenta han de sucederse
muchas generaciones antes de que empiece a hacerse evidente alguna variación
Antes del siglo XIX existieran diversas hipótesis que intentaban explicar el
origen de la vida sobre la Tierra. Las teorías creacionistas hacían referencia
a un hecho puntual de la creación divina; por otra parte, las teorías de la
generación espontánea defendían que la aparición de los vivos se producía de
manera natural, a partir de la materia inerte. Una primera aproximación
científica sobre tema es el trabajo de (1924), El origen de la sobre la Tierra,
donde el químico ruso propone una explicación, vigente aún hoy de la manera
natural en que de la materia surgieron las primeras formas pre biológicas y,
posteriormente el resto de los seres vivos. En segundo aspecto de la generación
espontánea de la vida tiene una respuesta convincente desde mediados del siglo
XIX. En primer lugar; los experimentos realizados por Pasteur, y, de manera
fundamental, con los bajos del naturalista británico Charles Darwin (1859), que
en su obra
El
origen de las especies
Aporta
una explicación científica sobre la evolución o «descendencia con modificación»,
término utilizado por el científico para definir este fenómeno. A pesar de que
Charles Darwin ostenta el honor de haber elaborado esta teoría de manera
científica y rigurosa, existieron importantes antecedentes —puede mencionarse
en este sentido la aportación del propio abuelo de Darwin, Erasmo Darwin— que
establecieron las primeras pautas del interés científico por estos temas. Sin
duda, hay que destacar los estudios de Jean Baptiste de Monet, caballero de
Lamarck (1744-1829), que inauguraron una corriente de pensamiento precursora en
el estudio de la evolución de los seres vivos. La tesis fundamental del
lamarquismo es la transmisión de los caracteres adquiridos como origen de la
evolución; la causa de las modificaciones de dichos caracteres se encuentra en
el uso o no de los diversos órganos, tesis que se resume en la siguiente frase:
«La función crea el órgano». Lamarck resume sus ideas en Filosofía zoológica
(1809), el primer trabajo científico donde se expone de manera clara y razonada
una teoría sobre la evolución.
Se denomina creacionismo al conjunto de
creencias, inspiradas en doctrinas religiosas, según las cuales la Tierra y
cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por uno o
varios seres divinos, cuyo acto de creación fue llevado a cabo de acuerdo con
un propósito divino.
Por extensión a esa definición, el adjetivo
«creacionista» se ha aplicado a cualquier opinión o doctrina filosófica o
religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más
actos de creación por un dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las
religiones del Libro. Por ello, igualmente se denomina creacionismo a los
movimientos pseudocientíficos y religiosos que militan en contra del hecho
evolutivo.
El creacionismo se destaca principalmente
por los «movimientos antievolucionistas», tales como el diseño inteligente,
cuyos partidarios buscan obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución
biológica en las escuelas y universidades, arguyendo que existe un debate
científico sobre la cuestión. Según estos movimientos creacionistas, los
contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos
contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los
seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la
comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y
lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos
elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.
En la literatura en lengua
española, el término modernismo denomina a un movimiento literario que se
desarrolló entre los años 1890-1910, fundamentalmente en el ámbito de la
poesía, que se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento
narcisista y aristocrático, el culturalismo cosmopolita y una profunda
renovación estética del lenguaje y la métrica.
Se conoce por modernismo a la forma hispánica de
la crisis universal de las letras y del espíritu y que se manifiesta en el
arte, la ciencia, la religión y la política. En ciertos aspectos su eco se
percibe en movimientos y en corrientes posteriores. En las raíces del
Modernismo hay un profundo desacuerdo con la civilización burguesa. En ciertos
sentidos, se trata de una corriente heredera del Posromanticismo decimonónico,
al que da una especie de salida, y en las demás artes esta estética se plasma
en las formas del Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en
Inglaterra), Sezession (en Austria), Jugendstil (en Alemania y Países
Nórdicos), Liberty (en Estados Unidos), Floreale (en Italia), y Modernismo
artístico (en España e Hispanoamérica).
El término posmodernidad o postmodernidad
fue utilizado para designar generalmente a un amplio número de movimientos
artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, que se extienden
hasta hoy, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación de
las tendencias de la Edad Moderna. En sociología en cambio, los términos
posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en
muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70.
Esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo.
Las diferentes corrientes del movimiento
postmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque se aplica
a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto
modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas
tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social.
Uno de los mayores problemas a la hora de tratar
este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo
que es la postmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos
factores, entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y
por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar y la falta de un
marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van
dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el
principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere
definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una
totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.
El racionalismo en ética es la afirmación
de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que
tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El
racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios
fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación
no es necesaria, como en el deísmo.
El racionalismo sostiene que la fuente de
conocimiento es la razón y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden
engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas, haciendo
referencia que nacemos con conocimientos innatos solo tenemos que acordarnos de
ellos.
El empirismo es una corriente filosófica
opuesta al racionalismo que surge en Inglaterra en el siglo XVII y que se
extiende durante el siglo XVIII, considerándose como empirismo a toda teoría
que considere que la experiencia es el origen del conocimiento, pero no su
límite.
Subjetivismo del conocimiento:
Los empiristas y racionalistas coinciden
afirmando que, para conocer el mundo se ha de partir del propio sujeto, no de
la realidad en sí. La mente no puede conocer las cosas más que a partir de las
ideas que tiene sobre ellas